Amor en los Tiempos del Mono

La importancia del alimento, los celos y el cuidado paternal en la evolución de la monogamia en el mono mirikiná

C. Valeggia/Owl Monkey Project

Ayellén Nally, responsable principal de la traducción al castellano del articula original, es estudiante de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires.

Si bien existe una gran diversidad en la organización de las sociedades humanas, todos nos enamoramos. Muchos de nosotros mantenemos largas relaciones con la persona que amamos románticamente –o, como explican los biólogos, establecemos vínculos de pareja- y juntos formamos familias y criamos niños, aunque con diferentes niveles de participación paternal. Si bien no podemos determinar con precisión cuando evolucionó la predisposición por el vínculo de pareja y la monogamia, sin duda fue hace largo tiempo,mucho antes de que nos organizáramosentorno a la religión, leyes, gobierno y tecnología compleja. Lo más probable es que el amor y el vínculo de pareja hayan evolucionado debido a la influencia de un conjunto específico de factores ecológicos y biológicos. Sabemos esto porque lo vemos en otros primates, primates no humanos que nos permiten examinar las bases biológicas de la monogamia sin la influencia del lenguaje, la religión y la tecnología.

La monogamia se presenta en diferentes formas y tamaños. Los investigadores la han descripto en grupostaxonómicos tan diversos como los anfibios, las aves, los camarones ylas termitas, pero la monogamia es relativamente rara en mamíferos –tan sólo cerca del 10 por ciento de las especies de mamíferos y el 25 por ciento de los primates se organizan en torno a una pareja reproductiva adulta. ¿Por qué la monogamia es tan poco común entre los mamíferos? En primer lugar,como los mamíferos tienen fertilización interna, un “padre” podría correr el riesgo de invertir tiempo, energía, y recursos en unacría que no puede estar seguro de haber concebido. Incluso aún más importante, una hembra de mamífero se encuentra reproductivamente limitada por el embarazo y la lactancia en cuanto a disponibilidadde tiempo y energía. Para ilustrar este punto, uno puede contrastar a la mujer reproductivamente más prolífica, Valentina Vassilyeva del siglo dieciocho en Rusia, a quien se le ha acreditado el nacimiento de 69 hijos (entre ellos varios gemelos, trillizos, e incluso cuatrillizos), con el hombre reproductivamente más prolífico, el Emperador de Marruecos, Moulay Ismael (1672-1727), quien supuestamente tuvo 888 hijos. Dado que los mamíferos machos y hembras tienen potenciales reproductivos tan diferentes, entonces ¿cómo evolucionó una estrategia de apareamiento, que no ofrece garantía de paternidad y limita al macho a aparearse con una sola hembra?  

Hace casi dos décadas, regresé a Argentina con la esperanza de responder esa pregunta. Recientemente había terminado mi tesis doctoral investigando la monogamia en los monos titi (Callicebus cupreus) en la Universidad de California, Davis, y estaba ansioso por estudiar monos monógamos en la naturaleza. Mi esposa y yo, junto con nuestros dos hijospequeños, nos mudamos a las selvas del noreste de Argentina con una pequeña beca de la Fundación Leakey y muchos sueños. Establecer un campamento basey balancear la investigación con la vida familiar fue una obra de amor: mi esposa, Claudia Valeggia, quien  es antrópologabiológica, estaba comenzando su investigación de campo en ecología reproductiva de comunidades indígenas Toba-Qom en el norte de Argentina. Tuvimos que hacer malabares con nuestros incipientes proyectos y con dos hijos asistiendo a la escuela, junto con un gran número de voluntarios y asistentes con necesidad de apoyo logístico (y emocional) en el campo. Algunos días, yo comenzabaa las cuatro o cinco de la mañana, corriendo entre la casa y la selva. En otras ocasiones, era más eficiente permanecer en la selvapor varios días seguidos. Y entonces comencé a estudiar a los monos mirikiná (Aotus azarae), conocidos como “owl monkeys” en inglés, una especie que entonces se creía que encontraba una pareja, establecía un vínculo monógamo, y compartía el trabajo parental en forma bastante equitativa.

Los monos mirikiná son peculiares:además de ser monógamos social y genéticamente, son activos regularmente durante el día a diferencia de muchos de sus parientes tropicales.

G. van der Heide/Owl Monkey Project, Formosa-Argentina

En Argentina, los monos mirikiná viven sólo en la región orientalde las provincias de Chaco y Formosa en el extremo norte del país. Ambas provincias son parte del Gran Chaco Sudamericano, una vasta extensión de tierras llanas que incluye los bosques que crecen en los márgenes de los ríos (bosques en galería), sabanas, y parches de bosque inmersos en estas sabanas. La mayor parte de la región es propiedad privada, y la actividad principal es la cría de ganado, que pastorea en las sabanas abiertas. Fue con la ayuda de los gauchos (“cowboys” argentinos) de la Estancia Guaycolec, un rancho ganadero de 25.000 hectáreas, que pude lograr establecer un campamento base para la investigación, abriendo casi 16 kilómetros de senderos a través de 70 hectáreas de bosque. El hábitat de los monos mirikiná –con una atmósfera calurosa, densa, frecuentemente invadida por mosquitos- se  ha ganado el nombre de ElInfierno Verde. Aun así, la biodiversidad excepcional del Chaco hace que valga la pena el esfuerzo. Con más especies de armadillos que cualquier otro lugar en el mundo, es el hogar de grandes mamíferos, incluyendo carpinchos (o capibaras), tapires, pumas y dos especies de monos, el mono aullador negro y dorado (Alouatta caraya) y el mono mirikiná.

Bosque subtropical, el hábitat principal del mono mirikiná, en el Gran Chaco Argentino.

E. Fernandez-Duque/Owl Monkey Project, Formosa-Argentina

Los monos mirikiná son primates arborícolas pequeños, con un peso de casi 1,5 kilogramos, lo cual plantea ciertos desafíos a la hora de realizar una observación detallada de sus cuerpos distantes y escurridizos. A nuestros ojos, son sexualmente monomórficos: el tamaño corporal y la coloración es idéntica entre machos y hembras. La falta de diferencias obvias entre sexos tiende a ser asociada con especies que viven en pareja, como en el caso de los gibones en el sureste asiático, los monos titi en el Amazonas, y un número de lemures en Madagascar. Afortunadamente,si bien las otras once especies de mirikiná en América Central y Sudamérica son nocturnas, el mono mirikiná del Chaco es catemeral, es decir, tienen una mezcla de actividad diurna y nocturna que nos permite observarlos durante el día.

Owl Monkey Project, Formosa-Argentina

Al comienzo de mi investigación, progresamos poco en el entendimiento del comportamiento social de los monos mirikiná, ya que esto requiere de la identificación de los individuos, su edad, y su sexo. Luego de cuatros años de haber comenzado el proyecto, una descripción de los grupos era leída frecuentemente como “3 individuos de tamaño adulto, 2 más pequeños y un infante dependiente”. Incluso así, habíamos comenzado a formarnos una imagen de la vida del mono mirikiná. Habíamos aprendido que su vida social se centra en unidades fuertemente afiliativas y territoriales que consisten en dos adultos reproductivos y de uno a tres individuos no reproductivos. Sospechábamos que éstos podrían ser una pareja reproductiva y sus crías, pero no podíamos definir con precisión la relación entre los miembros del grupo. Ocasionalmente, unos pocos animales se veían distinguibles a nuestros ojos. En 1998, vimos un individuo con una cola de 25 centímetros, en vez de la típica cola de 40 centímetros y así se pudo identificar fácilmente a Cola Corta, quien vivió al menos catorce años y crió cinco infantes. A veces clasificábamos a ciertos individuos como hembras si las veíamos amamantando. Sin embargo, se hizo evidente que debíamos capturar y marcar a los animales, examinar sus genitales, medirlos, y obtener muestras genéticas si íbamos a tener un proyecto innovador en monogamia de primates. El proyecto necesitaba nuevas herramientas.

Los radio collares probaron ser herramientas de seguimiento eficientes y confiables que nos llevaron a entender aspectos del vínculo de pareja y el cuidado parental.

G. van der Heide/Owl Monkey Project, Formosa-Argentina

En 1999 se produjo un gran avance una vez que pudimos comenzar a usar radio collares y receptores de telemetría para rastrear a los individuos. La eficiencia y confiabilidad en la localización de los monos por medio de la telemetría fue lo que finalmente nos permitió abordar aquellas preguntas sobre la monogamia que me llevaron a Argentina en primer lugar. Hasta el momento se han marcado 166 individuos. Mis colegas y yo hemos encontrado sorprendentes niveles de cuidado biparental. La madre siempre se encuentra cerca, pero su mayor interacción con el infante está limitada a la lactancia. Los machos suelen jugar con los infantes y los cargan, con igual o quizás mayor empeño que la madre. Cuando los machos de monos mirikiná (presuntamente padres) se escabullen entre los árboles, las crías típicamente los siguen en este paseo.

También recolectamos información valiosa acerca de las relaciones entre el vínculo de pareja, la monogamia, el cuidado parental, y las características de su historia de vida. Los monos mirikiná tienen una historia de vida notablemente lenta por ser tan pequeños: los infantes son totalmente dependientes hasta los seis meses de edad, y luego del destete, tanto los machos como las hembras continúan creciendo hasta los cuatro años de edad, momento en el cual tienden a dispersarse del grupo natal. Se reproducen por primera vez cuando tienen, al menos, seis años de edad. A lo largo de su vida los individuos pueden producir cuatro o seis crías, una por vez. Aunque nuestro estudio no ha durado el tiempo suficiente para establecer su esperanza de vida de forma concluyente, estimamos que algunos individuos han alcanzadolos quince años.

Un grupo muy unido: Un infante de mono mirikiná (segundo desde la derecha) se acurruca entre su madre y su padre en compañía de sus dos hermanos mayores (extremo izquierdo).

M. Corley/Owl Monkey Project, Formosa-Argentina

Entonces, ¿por qué los mirikiná son socialmente monógamos?  Creemos que la respuesta a esta pregunta reside en parte en cómo se encuentra distribuido el alimento en el bosque. Su hábitat es un bosque subtropical donde la variación estacional, tanto en temperatura como en las lluvias, crea períodos de abundancia y de escasez de alimento. Hay picos agudos en la abundancia del alimento preferido por los monos mirikiná y, contrariamente, momentos de escasez, que pueden constituir períodos críticos durante los cuales los monos luchan por satisfacer sus demandas nutricionales. Hemos colaborado con botánicos para examinar la ecología de la alimentación de los monos mirikiná; creamos grandes parcelas en el bosque para evaluar la producción de hojas, flores, y frutos, y reunimos una base de datos que detalla la estructura del bosque, incluyendo la distribución y el tamaño de las numerosas especies de árboles. Desde el 2003, hemos colectado mensualmente datos de la disponibilidad de alimento de 425 árboles en esas parcelas. Aprendimos que el alimento de los monos mirikiná no se encuentra en unas pocas grandes mesas, sino que se distribuye en porciones pequeñas por todo el bosque. Si bien hay muchos “platos”, éstos se encuentran separados, y cada plato puede sustentar a una sola hembra. Por lo tanto, la distribución de la comida separa a las hembras, quienes se dispersan según sus platos individuales, o territorios. ¿Qué influencia tiene en los machos la distribución espacial de las hembras? Si un macho quiere estar cerca de una hembra, necesariamente estará lejos de otras. Es decir,la distribución de las hembras hace imposible que el macho pueda controlar más de una de hembra por vez.    

Aun así, esto sólo explicaría por qué existe la monogamia social, pero no por qué los machos están comprometidos al cuidado de una cría de la cual pueden o no ser padres. Sólo porque un macho permanece con una hembra no significa que ayudará en la crianza. Entonces, ¿por qué los machos de los monos mirikiná son padres excepcionalmente buenos? La monogamia genética es una posible explicación. La monogamia social se refiere a la estructura de los grupos, hace referencia agrupos que sólo incluyen un macho adulto y una hembra adulta. La monogamia genética, o reproductiva, se refiere a la fidelidad; es acerca de quién ha tenido hijos con quién. Esta es una distinción crucial cuando se intenta entender la evolución del cuidado parental y la monogamia, porque lo que cuenta en evolución es la descendencia producida.

Mono mirikiná juvenil con su padre. El cuidado parental podría facilitar la evolución de la monogamia genética.

B. Finkel/Owl Monkey Project, Formosa-Argentina

Los monos mirikiná machos ¿tienen garantía de su paternidad? Para responder esta pregunta, estudiamos los celos y la vigilancia de la pareja en machos y hembras. El control absoluto de la reproducción de la pareja puede ser un mecanismo comportamental para asegurar la fidelidad. Si uno de los dos miembros de la pareja constantemente observa a loscompetidores y los ahuyenta, entonces el otro no tendrá oportunidad de aparearse fuera de la pareja; no habrá “cópula extra-pareja”. Sabemos que los monos mirikiná son territoriales. Cada grupo no sólo ocupa un área definida dentro del bosque, sino que también defiende activamente una porción de esa área. Dentro de estas áreas, los dos adultos rechazan activamente a los intrusos que intentan suplantarlosen el grupo. Los jóvenes también se unen en contra del intruso, con serias consecuencias para todos los involucrados. Cuando un intruso se acerca al grupo y comienza una pelea, en algunos casos uno de los individuos puede morir durante estos encuentros agresivos. Es más, cuando examinamos los registros demográficos de dieciocho grupos colectados durante diez años, descubrimos que los monos mirikiná que fueron exitosos en mantener su relación monogámica producían un 25 por ciento más de descendencia que aquellos que eran forzados por un intruso a formar una nueva pareja. En otras palabras, hay costos y beneficios significativos asociados ala protección de la pareja, y ambos sexos contribuyen apreservar este vínculo con una participación similar.Los datos conductuales y demográficos sirvieron para entender la importancia crítica de la monogamia para los mirikinás, pero aún necesitábamos los datos genéticospara confirmar definitivamente si los monos mirikiná eran reproductivamente monógamos y fieles en la práctica, no sólo en la apariencia.     

La tecnología moderna nos proporcionó las respuestas necesarias. En estos días, una muestra de sangre, un sólo pelo de bebe, o un poco de saliva de un chupete son suficientes para hacer un análisis de paternidad. Las muestras biológicas de 166 individuos que hemos colectado durante diez años nos permitieron examinar las relaciones de paternidad en los monos mirikiná. Uno de nuestros primeros y más significativos descubrimientos usando los datos genéticos fue la confirmación de que los grupos socialmente monógamos de monos mirikiná no siempre son “familias” formadas por  padres biológicos e hijos. Sospechábamos esto a partir de los datos demográficos que mostraban cambios en la composición adulta de estos grupos –muchos intrusos fueron efectivamente exitosos. Pero los datos genéticos proporcionaron pruebas concluyentes de que los intrusos a veces suplantaban a los padres biológicos como padrastros y madrastras, y que la intensa territorialidad observada era justificada por amenazas legítimas. Sin embargo, la pregunta fundamental seguía: ¿garantiza el vínculo de pareja la paternidad del padre sobre las crías de su grupo?

Para responder esta pregunta,  examinamos las relaciones genéticas entre treinta y cinco infantes y treinta y cinco pares de machos y hembras. Hallamos que en el 100%de los casos, el macho del grupo era el padre biológico de la cría. Combinados con la ausencia de observaciones de cópula fuera de la pareja durante diecisiete años de estudios, estos descubrimientos sugieren fuertemente que las parejas de los monos mirikiná son siempre fieles, haciéndolos social y genéticamente monógamos. Son socialmente monógamos porque cuestiones ecológicas limitan sus posibilidades de tener múltiples parejas, y la intolerancia hacia los intrusos protege a la pareja y mantiene la monogamia genética. Los monos mirikiná son la primera especie de primates, y sólo la quinta entre los mamíferos, para la cual hay evidencia sustancial de monogamia genética. Nuestro análisis muestra que una vez que la monogamia social evolucionó, el cuidado parental y posiblemente el vínculo de pareja facilitaron la evolución de la monogamia genética. Esto ayuda a explicar por qué los machos tienen un papel inusualmente dominante en la crianza. Con el cuidado biparental, la hembra puede reponerse más fácilmente del embarazo; tener tanto un padre como una madre atentosaumenta las probabilidades de supervivencia de la cría, y el macho obtiene una mayor garantía de que está replicando sus propios genes.

Gauchos arreando el ganado en la Estancia Guaycolec, hogar del Proyecto Mirikiná en Formosa, Argentina.

B. Finkel/Owl Monkey Project, Formosa-Argentina

El estudio de la monogamia, el vínculo de pareja y el cuidado aloparental es de especial interés para antropólogos y biólogos evolutivos porque se cree que el vínculo de pareja fue una adaptación fundamental en nuestros ancestros. En toda sociedad humana, las parejas establecen relaciones que son cualitativamente diferentes de las relaciones que tienen con otros adultos. Psicólogos, antropólogos, ecólogos comportamentales, economistas, historiadores y poetas han dado testimonio de este fenómeno omnipresente: un vínculo de pareja, apego, o amor que se desarrolla en una pareja con un compromiso de compartir el espacio, el tiempo, los recursos, la descendencia y el trabajo. A medida que la investigación continúa, bajo el auspicio del Proyecto Mirikiná de Argentina, nosotros seguiremos aprovechando uno de los pocos modelos de primates en el cual podemos explorar las interacciones entre el comportamiento, la ecología, la demografía, y la genética en el modelado del comportamiento de los primates y su historia de vida.

--EF-D, BF

 

Recent Stories

Satellite monitoring and networks of instruments on the ground can detect, but not predict, volcanic eruptions.

Doing something about the weather is no longer just talk.

Neuroscientists are beginning to understand the connections.

The long-dormant site of Spain’s first environmental protest in 1888, revisited.